Osaka: Universal Studios+ visitas alternativas

Mis últimos meses han sido una locura. Viajé unas semanas por Japón y Vietnam, volví a Corea a preparar mi mudanza (desde Seúl a la ciudad de Daegu) y ahora estoy con un jetlag horrible tras llegar hace unas horas a Chile para visitar a mi familia y amigos por un par de semanas. Extrañé mucho el blog y tengo una montaña enorme de cosas por contarles!! 🙂

Hoy quiero hablarles de mi muy odiada-amada Osaka y es que la primera vez que fui a Japón hace 2 años destiné una semana entera a Osaka, pero como sufrí una intoxicación alimentaria, tan solo pude recorrer la ciudad un día porque el resto lo pasé en el hospital y en cama. Era lógico que no tuviese los mejores recuerdos de ese lugar, por más que Osaka no haya sido el culpable (me enfermé en Hiroshima, pero amo Hiroshima jaja). Sin embargo, esta vez Osaka me mostró su cara más hermosa!

En mis clases de coreano teníamos 3 semanas de vacaciones, durante las cuales debía salir del país para renovar mi visa de turismo (en algún otro post les contaré por qué aún no he sacado la visa de estudiante). En un principio pretendía ir a Vietnam, a ver a unas queridas amigas que conocí mientras estudié en Japón, e ir a China, donde otra amiga estaba realizando su práctica profesional y podía ir a visitar, opción que finalmente tuve que descartar por lo engorroso que era sacar la visa desde Corea. En ese momento, una muy querida amiga japonesa me dijo que fuera a visitarla a Osaka, y decidí jugar mi revancha con la ciudad.

Muchas veces he leído que la gente dice que no vale la pena viajar a Osaka, comparándola con lugares más interesantes como Tokyo o Kyoto, pero la verdad es que esta vez pude conocer los encantos de Osaka. El más importante para mi, su gente. Se preguntarán qué tiene de especial, si podemos conocer japoneses en cualquier otra ciudad, pero en mi opinión, Osaka tiene esencia propia. En mi primer viaje, a pesar de que recorrí muchas ciudades, en mi corazón latino acostumbrado a mucha buena onda y sociabilizar, me quedó la pequeña impresión de que Japón era un país frío. Alguna vez leí que Tokyo era la hermana tímida y que Osaka era la hermana extrovertida y creo estar de acuerdo con esa frase porque Osaka me llevó a cambiar mi impresión de Japón y ver que son muy sociables, cariños y buenos para pasarla bien.

  1. La gente de Osaka

Mis días en Osaka fueron benditos por algún angelito o algo por el estilo porque cada día fue increíblemente hermoso. Mi amiga Kyoko, me consiguió hospedaje con un conocido del salón latino al que asiste (donde hay muchas actividades relacionadas con la cultura latina: clases de español, clases de salsa, clases de kena y un largo etc.) y no era nada más ni nada menos que una enorme casa para mi sola. Kyoko y una amiga me fueron a recoger al aeropuerto de Kansai y este amoroso señor nos estaba esperando con una bandeja enorme de sushi para cenar y además había llenado el refrigerador con cosas para que comiera toda la semana (a este punto ya se me salía una lágrima por tanta hospitalidad). Ahí tuve que rescatar de los rincones de mi memoria todo mi japonés aprendido hace muchos años y contarles sobre mi vida en Chile y Corea.

Al día siguiente, también me invitaron a almorzar. Y ya les advierto que esta entrada será una oda a la gente de Osaka y su comida.

Kyoko me tenía una sorpresa. Luego de ir juntas a una clase de zumba (a las dos nos gusta mucho), me invitó a su clase de caligrafía. Hace muchísimos años, participé en una clase de caligrafía y a pesar de que lo encontraba hermoso, la delicadeza de los movimientos para que los trazos quedaran lindos me costaba tanto que yo terminaba estresada jaja. Ahí compartí con señoras japonesas muy tiernas y curiosas sobre Chile. Algunas me decían que era la primera vez que conversaban con una extranjera pero que nunca pensaron que podían sentirse tan cercanas a alguien de otro país (un amor).

La profesora era una experta en caligrafía y luego de que estuve practicando, cuando al fin logré hacer una letra relativamente decente, enmarcó las hojas y me las dio como regalo.

La maestra de caligrafía dijo que estaba bonito! Yo no sé jaja, pero es el recuerdo más lindo que me llevo ❤

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Luego de la clase nos sentamos a conversar y comer dulces tradicionales japoneses (mi querida amiga Kyoko tiene una tienda de estos dulces). Entre muchas risas y conversaciones, y al saber que me iba a casa a cenar sola, la profesora me invitó a quedarme el resto del día en su casa a hacer una pequeña fiesta-cena donde prepararía su especialidad: Hiroshimayaki, la versión que se prepara en Hiroshima del famoso Okonomiyaki y que incluso, muchas de las otras japonesas, no habían probado. La versión predominante en Japón de este plato es la de Osaka, que consiste básicamente en una tortilla o panqueque relleno con diferentes verduras y tipos de carne, y cubierto con salsa okonomiyaki, mayonesa, aonori (algas) y katsuobushi. La version de Hiroshima además incluye fideos Yakisoba y omelete de huevo. Si van a Tokyo, también pueden probar su versión llamada Monjayaki.

Mi amiga Kyoko sabe que una de mis comidas japonesas favoritas son los Takoyaki, o bolitas de pulpo originarios de Osaka (y que con el dolor de mi alma, no pude comer en mi primera visita a Osaka debido a mi intoxicación), así que en mi último día en la ciudad decidió invitar a sus amigos del club latino para hacer una fiesta de Takoyaki y Yakisoba.

Pudimos cocinar juntas y pasar un rato muy agradable. Luego me fui a sentar con los hombres a conversar y hablamos mucho de las diferencias en la vida en Chile, Corea y Japón. Un caballero viajaba harto a Corea, y me mataba de la risa tirando frases en coreano.  Este amoroso señor decidió regalarme un momento hermoso cantando “My way” (una de mis canciones favoritas) en japonés. Fue un momento tan especial que hasta me corrieron unas lagrimitas y es que hay una visión compartida entre los extranjeros que visitan Japón: los japoneses son, quizás, las personas más amables del mundo. Independientemente de si les agradas o no, siempre serán amables contigo.Si estás perdido, incluso dejarán lo  que están haciendo para ayudarte y llevarte al lugar que buscas. Pero a la hora de establecer vínculos es difícil que te consideren un amigo. Mientras escuchaba cantar a este señor sentí que esa era la verdadera cara de los japoneses, amigables y cariñosos, mucho más allá de simple amabilidad y cortesía.

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2. Visitas alternativas

Hay muchos lugares que aparecen en todas las listas de imperdibles para visitar en Osaka: los carteles luminosos de Dotonbori, el acuario Kaiyukan, el barrio Shinsekai, el famoso castillo de Osaka, etc. En esta ocasión no visité ninguno de estos lugares (si lo hice hace 2 años atrás). Esta vez me dediqué a recorrer lugares más cotidianos, caminar por barrios comunes y observar el Japón del día día más lejano de los lugares turísticos.

Uno de los lugares que visité y me robó el corazón fue el pequeño castillo de Kishiwada. Siendo sincera, cuando fui al castillo de Osaka, no me movió ni un pelo. Y a pesar de que era hermoso, era todo tan grande y lejano (y quizás aun seguía enferma y eso nubló mi percepción) que simplemente no me gustó.

 

#岸和田城

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Japón está lleno de hermosos castillos erguidos por señores feudales y ubicados en lugares estratégicos. Dentro de los más famosos está el de Himeji y Matsumoto. Yo escuché de este castillo y partí sola. Quedaba sólo a un par de estaciones de donde estaba y salí en su búsqueda. Al bajarme en la estación Takojizo no había ni si quiera señalética para llegar al lugar, así que decidí simplemente perderme entre las calles y caminar hacia donde creía que estaba (no tenía internet y no había nadie a quién pedirle direcciones). Cuando llegué me robó el corazón, estuve horas caminando al rededor de las murallas del castillo con la hermosa vista del atardecer.

El castillo de Osaka es muy famoso pero a mí el pequeño castillo de Kishiwada me robó el corazón💕 #岸和田城

Una foto publicada por Camila🌸 (@kamiracle) el 22 de May de 2016 a la(s) 2:06 PDT

 

 Desde la cima del castillo se puede ver la bahía de Osaka y también un hermoso jardín diseñado por el famoso Shigemori Mirei.  ¿Turistas extranjeros? Un rotundo cero, pero sí  muchos japoneses visitándolo y muchos niños pescando en los estanques que rodean el castillo (aun cuando había letreros que decían que estaba prohibido).
Kishiwada.png
Otro  lugar que visité justo antes de irme al aeropuerto fue el santuario Sumiyoshi Taisha, porque por un lado, sentía la necesidad de ir a un santuario o templo a agradecer por todo lo maravilloso que me estaba pasando, y por otro lado, este lugar tiene una característica muy especial.
Sumiyosha.png
Japón tiene templos y santuarios que quitan el aliento, sobretodo los ubicados en Kyoto, como el Kinkakuji y Kiyiomizudera, o el santuario de Nikko con los tres monos sabios  y quizás el resto no pueda competir con tal magnificencia, pero Sumiyoshi Taisha también tiene sus encantos. Es uno de los pocos templos que existen en Japón con el estilo “Sumiyoshi-zukuri”, un estilo arquitectónico puramente japonés y previo a la llegada del budismo, por lo cual está libre de influencias extranjeras, especialmente chinas (no tiene las partes curvas de los techos) a diferencia del resto de templos y santuarios de Japón. Su honden, la parte principal y más sagrada de un santuario sintoísta, fue declarado tesoro nacional al ser el ejemplo más antiguo de este estilo arquitectónico.

#住吉大社

Una foto publicada por Camila🌸 (@kamiracle) el 25 de May de 2016 a la(s) 1:39 PDT

 

#住吉大社

Una foto publicada por Camila🌸 (@kamiracle) el 25 de May de 2016 a la(s) 1:38 PDT

 

Los seguidores de la cultura japonesa probablemente habrán oído de Genji Monogatari, uno de los clásicos de la literatura japonesa escrito en el siglo 11. Tanto valor histórico tiene este santuario, que es escenario de algunos capítulos del libro. Incluso en la actualidad, es uno de los santuarios más visitados durante el año nuevo (Hatsumode).

Otro momento muy especial fue cuando encontré estas 3 piedras. En uno de los jardines había un cerro de piedras cercadas y ahí debías encontrar 3 piedras grabadas con 3 kanji distintos. Comencé a buscarlas y pensé que era imposible, algo así como encontrar una aguja en un pajar, pero increíblemente las encontré todas y me fui cargadita de buena fortuna!

 

3. Universal Studios Japan

Hogwarts 💕 …fui tan TAN feliz

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Yo amo los parques de diversiones, me encantan las montañas rusas, pero mi principal interés por visitar este parque era la sección dedicada a Harry Potter. Si hay algún amigo leyendo sabrá que esto fue un sueño cumplido para mi. Desde los 11 años que soy una fan a morir de Harry Potter, y no me refiero sólo a disfrutar leyendo los libros, si no que de verdad rayaba la papá (flipaba o cualquier sinónimo que haya en su país para decir que uno está loco por algo jaja).

Tal eran mis ganas de ir, que fui sola al parque (y digamos que ir a un parque de diversiones no es de lo más normal ni divertido). Pero así y todo fue un día inolvidable.

 

Compré el día anterior el ticket de ingreso en una convenience store por unos 7.000 yenes y me fui temprano por la mañana. Había escuchado que la parte de Harry Potter era la más popular y podías llegar a esperar muchísimas horas, así que fue el primer lugar que visité. Quizás estuve sólo aquí 1/3 de mi tiempo en el gigantesco parque. Me sentí realmente caminando por Hogsmeade, me tomé una butterbeer, entré al castillo de Hogwarts y disfruté muchísimo. Para mi todo valió la pena por este momento. Pero la verdad es que pasé muchas horas haciendo las filas para subir a los juegos (que de todas formas eran INCREÍBLES), y a diferencia de los parques de Disney, hay que pagar para usar los pases rápidos. Si ustedes no tienen un interés particular y tuviesen que decidir a qué parque ir, les recomendaría mil veces ir a Disney.

Por fin recibí mi carta para Hogwarts 🤓💕

Una foto publicada por Camila🌸 (@kamiracle) el 20 de May de 2016 a la(s) 8:57 PDT

 

 

Consejos:

Algo que yo no consideré la primera vez que viajé es que Osaka es enorme, siendo la tercera ciudad más grande tras Tokyo y Yokohama, por lo que puedes gastar fácilmente un par de horas para ir de un extremo a otro. Por eso es muy importante elegir bien su alojamiento de acuerdo a los lugares que quieren visitar para no gastar tanto dinero en transporte (porque pucha que es caro el transporte en Japón). Si planean visitar el plan típico: Dotonbori, Shinsekai, Nipponbashi, Castillo de Osaka, lo mejor es hacer base en el centro de Osaka (Umeda) o sur (Namba).

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